Si el hecho de variar el recorrido de la Procesión del Silencio
fue uno de los motivos de la gran aceptación que nuestra Cofradía
tiene en la población, nuestra Banda de Tambores es, sin lugar
a duda, el otro gran "culpable" del proceso de expansión
que hemos experimentado en los últimos años.
En la época inicial, allá
por los años cincuenta, Pisa, Puiki y Enrique Alcolea, abrían
el cortejo procesional junto a la banda de Falange. Más adelante
a finales de los sesenta, aunque no podemos confirmar dicho dato, ya
formarian en la banda los que a priori serian los cimientos de la actual
banda, Silverio Guilló, Ismael, Macando, José Durá,
"Epi" y Enrique Pérez.
En los últimos años
de la década de los setenta con tambores procedentes en parte
de la OJE y en parte de la propia cofradía la banda estaba compuesta
por Rafael Albert "Cuxes", José Durá "Epi",
Tomás Vidal "l'escandalós", José Enrique
Poveda "Traca", Enrique Rico "Campana"(q.e.d.),
Juan Carlos Rico, Silverio Guilló, Salvador Vicente, Enrique
Pérez y José Carlos Gimeno "Rogi".
La Cofradía en compensansación
asignaba a la banda una cantidad que oscilaba en los años ochenta
entre 15000 y 30000 pesetas, dependiendo de los gastos que hubiesen
en compra y sustitución de material para la misma.
La banda empezó a sumar
componentes, así de los diez componentes pasó a doblarse
por el 1986.
En 1989, los componentes de la
Banda quisieron crear un sonido propio, un sonido que se le caracterizara,
tenía que ser grave, sin sonido de lo que eran los tambores cajas,
buscaban un sonido sin bordoneros y que al paso por las calles fuera
éste un sonido grave, y sordo al vez. Después de varias
pruebas se adquieren tres timbales de los llamados bajón valenciano,
que harían que el sonido se acercase a el requerido. Después
de varios años persiguiendo ese sonido, y una vez las condiciones
económicas de la Cofradía lo permitieron, y con el consiguiente
aumento de la banda, ya con 40 componentes, el año 1996 se renueva
todo el instrumental de la Banda, comprando 25 timbales valencianos,
tres redoblantes, y seis bombos. Así fue el comienzo de una gran
Banda, reconocible por su sonido, grave, sin bordones, que deja un rumor
sordo a su paso por las distintas calles en sus procesiones.
Años después, tras
el visionado de un vídeo de la Semana Santa Andaluza, y tras
ver una de las bandas de auella zona, se decidió añadir
a los timbales, unas cajas chinas para realizar diferentes toques de
adorno, que a la postre será una de las características
de nuestra banda, ya que los toques de caja causan gran emoción
por el silencio que se consigue durante el recorrido.
Antiguamente los banderines que
vestían nuestros tambores eran de color verde como nuestra capa,
pero al año de estreno de los nuevos timbales, éstos se
cambieron por unos confeccionados con terciopelo negro con fleco dorado
y una cruz con corona de espinas bordados en oro.
En 1996 se incorpora el estandarrte
de la banda, realizado en el mismo terciopelo negro con su cruz dorado
igual que los banderines de los tambores.
En 1997, dado las numerosas solicitudes
para tocar en la banda, la imposibilidad de seguir aumentando la Banda
por los problemas a la hora de sincronizar toques, entre los primeros
componentes en la cabecera de la Banda y los últimos componentes
a la cola, se suele llegar a unos cincuenta o sessentas metros desde
la cabecera de la Banda hasta la cola, y querer retener y dado que algunos
cofrades que quisieron tocar y no poder se estaban dando de baja en
la Cofradía y marchándose a otras cofradías para
entrar a tocar en sus bandas, se optó por la creación
a mode de cantera, de una Banda Infantil.
Trás un árduo e
intenso debate interno de la Junta Directiva, que se opuso en principio
a la Banda Infantil, y trás la isistencia de los responsables
de la Banda, éstos últimos consiguuieron crear la Banda
Infantil, aunque con algunas limitaciones y condiciones de la Junta
Directiva, en esta Banda los componentes sólo pueden ser miembros
de ella a partir de la edad de 5 a 7 años hasta los 14, el número
de componentes no puede exceder de 21 miembro, y a partir de la crezción
de esta banda la llamada Banda Principal, no puede integrar miembros
que no hayan pasado antes por la Banda Infantil. Con este acuerdo se
formó la Banda Infantil, que en su primer año de salida
causó una enorme sensación en el desfile procesional por
su seriedad y maestría en sus toques y marchas, sin tener nad
que envidiar, todo lo contrario, a la Banda Principal. Sirva este comentario
para reconocer la valía de esta banda, en años posteriores,
otras cofradías quisieron hacer lo mismo creando su banda infantil,
pero se olvidarían de la seriedad de una buena enseñanza
a sus miembros y fueron un completo fracaso.
LLegado 1998 con la redacción
de los Estatutos y Reglamento de Régimen Interno, los propios
tambores propusieron unas normas internas, normas que después
fueron ampliadas y mejoradas en conversaciones y acuerdos entre la Banda
y la Junta Directiva.
La Banda Iinfantil que nutre a
la titular está dirigida por José Carlos Gimeno y Gustavo
Ríos, en las procesiones contamos con la paciencia y el duro
trabajo de Perfecto Pina, Oscar Martínez y últimamente
con Oscar Guilló. la banda titular, aunque toma las decisiones
de forma colegiada, en cierto modo está capitaneada por Juan
Carlos Rico, Gustavo Ríos y José Carlos Gimeno. El representante
de las bandas ante la Junta Directiva, sin voto, es José Santa.
Desde 1995 la Banda que siempre
acompaña al Paso marcando la marcha a los costaleros y en definitiva
a la Procesión del Silencio para que camine al unísono
está formada por cuarenta y dos timbales de los cuales nueve
so bombos que con sus golpes marcan el ritmo de la procesión,
treinta son timbales que dan los redobles y hacen la marcha lenta ofreciéndonos
detalles que durante la procesión realzan los momentos más
emotivos como son los "giros" del Paso, la salida y entrada
del mismo al Templo y las saetas, los tres restantes son lo redoblantes
que a parte de dar las órdenes de toques, paradas, redobles y
final de ellas, adornan con sus redobles la marcha durante toda la Procesión.
Desde hace dos años, 2003, se incorporaron a la Banda titular
seis nuevos bombos, sustituyendo a los nueve anteriores, pero bombos
de los llamados "de escape abierto", es decir, sin parche
en la parte inferior del boombo, lo que produce un sonido aún
más grave y reververante que el anterior. La Banda Infantil está
compuesta por veintiun tambores de los cuales tres son bombos, dos redoblantes
y trece tambores.
La Banda Infantil es la encargada
de abris el cortejo procesional. Ante la admiración del público
allí presente, inician la procesión con un redoble que
anuncia la salida a la calle de la Cruz de Guía. También
a su regreso al Templo, hacen el redoble de finalizar a la misma Cruz
de Guía, arrancando el aplauso de los allí congregados.
Pero si hay algo que a la Cofradía
del Santísimo Cristo Crucificado de Monóvar le diferencia
de las otras cofradías es sin duda los toques, y la emoción
que se vive desde que la Banda de Tambores Titular empieza lo que ellos
llaman la Salida, con su redoble que empieza como un pequeño
murmullo que se oye casi lejano y poco a poco "in crescendo"
van dejando constancia y anunciando que algo grande va a pasar es entonces
cuando el murmullo se rompe y del Templo sale el Paso con la imagen
del Cristo, balanceandose por sus costaleros, y con un esnordecedor
redoble que causa un intensa emoción de todos reconocida. Importantes
y reconocidas, no sólo en Monóvar, sino también
en Alicante en su Semana Santa del martes, con la imagen del Cristo
del Mar, son los llamados "giros", que en cualquier esquina
en la que la imagen debe girar los noventa grados sobre sí, y
atendiendo a la expectación que hay en el público congregado,
los tambores tras una señal de redoblante, se giran sobre sí,
silenciando su marcha y esperan dando la frente a la imagen, entonces
un silencio espectacular, tanto en los cofrades como por el público,
se hace patentem, entonces cuando las primeras señales de que
el Paso empieza a doblar dicha esquina, se rompe el silencio por los
tambores realizando un redoble que dura todo lo que el Paso tarde en
doblar y encarar la esquina, entonces tanto el público como los
mismos cofrades de la emoción rompen en aplausos espontáneos.
Curioso es también el momento en que las cajas chinas empiezan
a tocar, al ser un sonido más silencioso, y com si fuera una
señal de respeto o similar, el público y los cofrades
hacen silencio, y sólo se escucha el caminar de los pasos.
Especialmente emotivo y con auténticos
problemas, por la muchedumbre allí congregada son las entradas
al Templo, acto que se alarga durante varios minutos, principalmente
por la cantidad de cofrades que la misma Cofradía acumula, y
en parte por la misma aglomeración de gente alrededor del recorrido
de entrada, teniendo que los mismos miembros de la Banda de Tambores
que abrir hueco a la Procesión, para que pueda ésta terminar
con un mínimo de terreno para hacer sus giros. Una vez colocados
con una marcha característica de final de Procesión, con
redobles en timbales, cajas chinas y redobles, llega la hora de un corte
en la marcha expectacular, que silencia a la muchedumbre, y empieza
la "revirá" del Paso, acto en el que a la imagen del
Cristo se le gira sobre sí 180 grados, a un paso muy lento con
un sonido de los tambores murmulloso y muy piano, hasta que llega a
colocarse recto al Templo en formación para hacer su entrada,
una vez colocado y al unísono de los Tambores se inicia la "levantá"
con el redoble de final muy despacio, suave e in crescendo hasta que
una vez la campana toca para entrada, el redoble se vuelve ensordecedor
hasta su final.