La Historia


La Cofradía del Stmo. Cristo Crucificado de Monóvar, nació en el año 1.940 de la mano de D. Octavio Férris Cárdenas y un grupo de jóvenes monoveros. La primera Junta Directiva de la que se tiene constancia estaba compuesta por: D. Octavio Ferris Cárdenas como Hermano Mayor-Presidente; José Vidal Iborra, Vicepresidente; Juan Blanes Pina, Secretario; José Cerdá Luz, Tesorero; Juan Torregrosa Llorca, Mayordomo y los hermanos José Mª Tormos, José Pérez y Leopoldo Pastor como vocales. (Revista Cruzada, pág. 6 - 1.946).

En sus primeros años procesiona con un Cristo de reducido tamaño que prestó una familia de la localidad y unas andas que se encontraron en el Ex -Convento. Los hermanos, no más de sesenta hasta el año 1.942, vestían con túnicas prestadas o compradas a otras cofradías. A partir de ésta fecha buscando la uniformidad en todos los hermanos se confeccionan las primeras vestas propias de la Cofradía. Estas vestas eran de color azul mahón, una banda de color crema como fajín y el capucho del mismo color que llegaba hasta más debajo de la cintura y llevaba una cruz negra en el pecho. La tela era tosca, igual a la que se emplea para hacer monos de trabajo, por lo que los vecinos de Monóvar le ponen el sobrenombre de “Cofradía de los mecánicos”. Para su confección se impusieron una cuota anual de 8 pesetas, de las cuales 2 eran para sufragar los gastos corrientes de la cofradía y
las 6 restantes para pagar las vestas.

En 1.943 el cura párroco regala a D. Octavio una participación de la lotería de navidad y la fortuna quiere que ésta sea premiada con la terminación del 2º premio, concretamente el 130. Con éste dinero se decide comprar en una librería de Valencia, un Crucificado de mayor tamaño, realizado en pasta de madera que cuesta en aquel entonces la friolera de 2.000 pesetas. Al mismo tiempo se decide comprar a la Cofradía de Nuestra Sra. de la Soledad unas andas que al parecer no utilizaban. Este Crucificado es bendecido en el Ex -Convento la noche del Jueves Santo y desde allí sale en lo que fue la primera Procesión del Silencio desfilando en procesión por la calle San Juan hasta la Iglesia. Este Crucificado es el que actualmente preside la Sacristía de la Iglesia de S. Juan Bautista.


Las apreturas económicas de la época obligan a agudizar el ingenio y buscar la financiación de las formas más insospechadas, fruto de ésta búsqueda surge la posibilidad de organizar una becerrada, la cual se celebra el 9 de Septiembre de 1.947 y en la que participa gente conocida de la población como “primeros espadas”.

En 1.946 por indicación realizada a la Junta Parroquial y posteriormente a las cofradías se “recomienda” que las imágenes que desfilen en procesión sean de talla de madera, recordemos que el Crucificado que se adquirió en 1.943 era de “pasta de madera”. Cuando ya D. Octavio se había resignado a no celebrar la procesión de ese año, es cuando se recibe con gran ilusión la donación por Doña Encarnación Blanes del actual Titular de la Cofradía, “el Cristo”. Talla que Dª. Encarnación encarga al escultor monovero afincado en Madrid D. José Alarcón Pina. Aunque no se tiene constancia de su precio.

Con el paso de los años nuestra Cofradía alternó épocas de esplendor con otras que pasaron más desapercibidas. Varios fueron los cofrades que ostentaron el cargo de Hermano Mayor. Al parecer el período que va desde el año 1940 a 1956, D. Octavio fue el Hermano Mayor, posibles discrepancias internas llevaron en éste año, 1956 a D. Ramón Hernández a tomar el relevo, aunque un año más tarde 1957 es D. Salvador Amorós Tortosa quien toma las riendas de la Cofradía.


A principio de los años cincuenta el hábito de los cofrades cambió, adoptando los colores negro para la vesta y rojo confeccionado en raso para el fajín y el capucho. Tanto el fajín como el capucho están rematados por un fleco en dorado. Sobre el pecho cuelga un crucifijo de madera, similar a los característicos de la Orden Jesuita. Este crucifijo característico de nuestro hábito desapareció de la venta hasta el año 1.995 en que se pudieron adquirir en la empresa Sterri de Barcelona. En 1.977 se incorpora la capa de vuelo, confeccionada en raso verde con vueltas rojas y el perfil de una cruz en la trasera, hecho con galón dorado y tres filamentos rojos.


Ya en 1.979 se produce un nuevo cambio y es D. Enrique Marhuenda Botella el nuevo Hermano Mayor.


En el año 1.980 se decide cambiar el horario del Vía Crucis. Al finalizar la Procesión del Silencio, se subía hasta la Ermita de Sta. Bárbara cargados con grandes cruces de madera al hombro. Desde ésta fecha éste acto pasó a realizarse el Viernes Sto. a las seis de la madrugada.


Al finalizar las procesiones, las andas eran guardadas en un local propiedad del Hermano Mayor, situado en la Cenia, actualmente C/Pau Casals. Hasta allí se portaban las andas a hombros, pero en éste año se encargó un carro metálico con ruedas a los talleres E. Pérez.

En 1.981 se sustituyen los cirios que a modo de “hachón” alumbran en las andas, por cuatro faroles de latón pulido, confeccionados por los talleres Antonio Piró, ubicados en Valencia. Con éste mismo modelo se hacen dos faroles de mano con varal que actualmente acompañan a la Cruz de Guía. Estos seis faroles tuvieron un coste de 154.433 pesetas. Finalmente en éste año, José Esteve Romero realiza una restauración del dorado de la andas con un coste de 32.180 pesetas.


En 1.982 un hecho doloroso viene a conmover a la comunidad del Cristo, uno de los miembros de la Junta Directiva, D. José Gimeno Romero fallece y la cofradía asiste a su sepelio, ofreciendo una corona de flores.

Pero la vida ha de continuar y en 1.983 el Vía Crucis a Sta. Bárbara vuelve a celebrarse tras la Procesión del Silencio. Tras varios años de relativa tranquilidad el acontecimiento más relevante de 1.987 fue la renovación del altar del Cristo en la Iglesia. Gracias a la donación de los materiales de parte de Mármoles Pepe, se sustituye la tela roja, los faroles y una base de madera por un chapado de pared y piso en mármol blanco y se coloca una peana en mármol rojo con el escudo de la Cofradía grabado en su cara anterior, donde se inserta la base de la Cruz. Para bendecir éste nuevo altar se celebró una Misa, trasladando al Cristo desde la Capilla de la Virgen del Remedio al Altar Mayor. Una vez finalizada la Misa, el Cristo “estrenó” su nuevo altar.


Los años 1.988 y 1.989 se modificaron los sistemas de alumbrado en las procesiones retirando las antorchas y portacirios de madera que fueron sustituidos por velones largos en cera blanca y se adquieren tres timbales para la banda de tambores.


En 1.990 se conmemoraba el 50 aniversario de la fundación de la Cofradía, para la ocasión se convocó un concurso para seleccionar el cartel anunciador de la Semana Santa Monovera, el premio valorado en 15.000 pesetas recayó en un artista de la localidad de Altea, también con motivo del 50 aniversario se encargó la actual Cruz de Guía, confeccionada en madera con cantoneras metálicas, la cual fue realizada nuevamente por los talleres de Antonio Piró con un coste de 275.000 pesetas. Bendecida ante el Paso del Cristo en la noche del Jueves Santo por el cura párroco D. José Navarro, salieron a la calle en la que iba a ser para D. Enrique Marhuenda Botella, después de once años de presidencia, su última Procesión del Silencio como Hermano Mayor, dejándola en manos de su hijo Enrique.


Desde 1.991 a consecuencia de la primera Guerra del Golfo se sustituye el Vía Crucis acostumbrado, por otro ofrecido por la Paz, en el que la imagen del Cristo es llevada en sus propias manos por mujeres y niños desde la Iglesia hasta la Ermita de Sta. Bárbara, en el año 1.992 se incorpora un acompañamiento de tambores de todas las cofradías, aunque en 1.993 ya fue descartado. También desde 1.992 la imagen del Cristo preside el Altar Mayor de nuestra Iglesia Parroquial durante los cuarenta días en que se celebra la Cuaresma.


En 1.994 la Procesión del Silencio llega por primera vez hasta la Ermita de Sta. Bárbara. El paso que había sido restaurado nuevamente en su dorado, cambió el exorno floral. Mantenido desde entonces, está formado por un manto de claveles rojos que cubren la superficie del monte de las andas y a los pies su colocan también varias docenas de lirios el Jueves Santo y rosas el Viernes.


El grupo de cofrades que colocan éstas flores en la mañana del Jueves Santo lo forman: Mª Carmen López de Atalaya, Mª Carmen Ponsoda, Santiago Ponsoda, Lucía Gimeno, Macarena Gimeno, Reme Rico, Mª José Sanchíz, Raquel Poveda y Pablo Jaén. En ocasiones se han sumado a éstas tareas Macarena Orgilés, Gustavo Ríos, Ángela Granja y Enrique Marhuenda.

1.995 también producirá noticias luctuosas. El día 29 de Octubre fallece tras una larga enfermedad, el que fuera Hermano Mayor desde 1.979 a 1.990, D. Enrique Marhuenda Botella. Para su entierro la Cofradía encarga una corona de flores.


Pero un hecho que a priori parecía insignificante, será la espoleta que definitivamente relance a nuestra cofradía. En la Asamblea General de Cofrades celebrada el 15 de Enero de 1.994 se había aprobado la sustitución de los velones de cera con que se alumbraba en las procesiones, por un nuevo portacirios en aluminio negro con un plato dorado donde se deposita la cera derretida. En éste primer año en que salen a la calle, 1.995, se venden doscientos portacirios, lo que hace que afloren las numerosas personas que desfilaban sin ser cofrades. Éste incremento de cofrades, concretamente sesenta y cuatro altas, tan solo en éste ejercicio, comporta un gran aumento de ingresos.


Sin grandes acontecimientos en 1.996 y 1.997, llegamos a la fecha clave en nuestra historia ya que el continuo goteo de altas, da ánimos a una renovada Junta Directiva, de la que empiezan a aflorar nuevas ideas y proyectos que marcarán el devenir de la Cofradía.